martes, 26 de noviembre de 2013

Lagunas de la “Libertad” de expresión en el Estado Mexicano


Omar Romo.

            La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos alberga en sus páginas todos los derechos a los que los mexicanos podemos acceder por el simple hecho de nacer en esta patria, particularmente en los artículos 6 y 7 se pretende dejar en claro la libertad plena de cada uno de los mexicanos para expresarse libremente y también escribirlo y publicarlo.

            Antes, es necesario contextualizar algunos términos. Según el diccionario de la Real Academia Española, “libertad” significa:

Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

            Es decir, el hombre puede actuar de la forma que quiera, haciéndose responsable de los actos que llegara a realizar, sin embargo existe una máxima popular que dice: “No hagas lo que no quieras que te hagan” que va en perfecta comunión con la definición de propuesta, pues de esta forma se aprende a respetar la libertad del otro.

            Expresarse es decir todo aquello que pensamos, existen diversos tipos de expresión y no se limita a un solo medio, pues decimos las cosas mediante el habla, las posturas, las relaciones, el arte, etc. Todo es un medio de expresión aunque la finalidad de la misma sea un solo acto.

            Entonces, con la libertad de expresión no se trata solamente de hacer posible que todos los mexicanos tengamos acceso a decir cualquier cosa que se quiera sin ningún fin. Esta libertad fue lograda gracias a años y años de sangre en diversas épocas de la historia nacional y es hasta la actual Constitución donde se le da un real alcance a todos los mexicanos, o al menos eso es lo que se intenta hacer.

            Y se intenta porque la voz de millones de mexicanos aún no se logra alzar, grupos minoritarios que viven en una democracia, pero que paradójicamente no tienen ni la más remota idea de lo que significa eso. Indígenas que a diario luchan por llevarse un trozo de pan a su boca aunque tal vez su mayor lucha sea (aunque ellos no lo sepan) contra la ignorancia que les otorga el no poder expresarse y denunciar abiertamente.

            Deberíamos preguntarnos si la definición de libertad que nos da la RAE concuerda con la que se practica en el Estado Mexicano, pues pareciera que de acuerdo a la Constitución vivimos en un país abiertamente democrático que le otorga a sus habitantes plena libertad de expresión.

            Pero no es así.

            Y diferentes acciones que a diario se ven lo demuestran, comncemos con algo que está a simple vista: la libertad de expresión en la prensa. Aunque el periodista Rogelio Hernández López dijo en la UAS que estamos en la mejor época de la libertad de expresión para la prensa, se sabe a simple vista que se tiene mucho por hacer.

            Además de la limitación de no poder tener total alcance en todo el país y sus miserias en la prensa, esta libertad se une al derecho a la información que tenemos, o deberíamos tener, pues es obligación de todo funcionario público ser transparente con sus cuentas ya que el dinero que maneja es el de todos los mexicanos.

            Y aquí hay una gran laguna, pues pese la creación de institutos encargados de obligar a los sujetos obligados a rendir cuentas a los mexicanos como lo es el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) a nivel federal y sus distintos organismos estatales estamos bastante lejos de una verdadera cultura de rendición de cuentas.

            Y es que casos como los de los exgobernadores Andrés Granier, de Tabasco y Humberto Moreira, de Coahuila; los líderes sindicales Elba Esther Gordillo (SNTE) y Romero Deschamps (STPRM); por mencionar algunos, son dignos represantes a la nula declaración de cuentas a la que están obligados y cuyo proceder está en los movimientos ilícitos del capital que le pertenece a todos los mexicanos.

            En conclusión, existen por escrito en nuestra Carta Magna el derecho a la información, a la libertad de expresión y publicación, sin embargo esta se aplica en diferentes formas y momentos, siempre y cuando no incomode al gobierno cuando debería de ser uniforme para cada mexicano que esté respirando. No se puede seguir atacando a nuestra propia Constitución de esta manera.

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